Recostado,
lívidamente cómodo; me hallaba en mi habitación. Debo arreglar esa gotera me
dije entre dientes formando con la mas leve vocalización las palabras que
despedía.
Plash, plut;
para muchos hubiese sido todo un infierno pero, para mi era un melódico
salpicar que me daba una ligera paz fuera de cualquier detalle que pudiese dar
mayor concepto que el ya deducido por mi.
Existe un
momento, un momento podría decirse tal vez dudoso, posiblemente un recuerdo
frágil y endeble; aquellos segundos previos al tan anhelado estado de adormecimiento
y somnolencia; En que las mentes dejan el cuerpo y recorren la infinidad del espacio y la materia llena de sinapsis y
enlaces aleatorios que forman vagos recuerdos sin importar su valor o lo
trivial que puedan llegar a ser.
Esa mirada,
aquella mirada reflejada en el espejo, me ve, de eso estoy completamente
seguro. Un hombre, un hombre con vista divagante y desorbitada en sí mismo en
el espejo, de pie contemplando con unos leves aires de demencia sus propios
globos oculares o tal vez… solo mira en la profunda abstracción de su rostro,
inexpresivo para cualquier ignorante de lo que hace, pero ahora sé que me mira,
fija y profundamente.
Sus cejas,
creo moldeadas por el oxidado filo de alguna cuchilla, aparentemente escasas
para esos ojos que poseía, ahora no recuerdo el color… ese color que daba un
tinte algo místico y a la vez convencional
a sus ojos, de seguro no son claros me decía.
De seguro
puedo mencionar más de su aspecto, no tarde en hallar en mis intrincados y
lívidos recuerdos encontrar de nuevo a aquel hombre; delgado, de mediana
estatura y enmarañados risos que cubrían su cabeza.
Cuál es…
cuál es su propósito al verse tan penetrantemente en el espejo.
Al descubrir
la teoría del caos te das cuenta que todo tiene una explicación de ser y de
reaccionar, así que yo podría directa o indirectamente ser el causante o más
bien creador de aquel hombre su
carácter, sus temores, sus tristezas, su desesperación, su ira, su ser.
Me ataca, de
eso estoy seguro, impactándome con su aspecto, y compleja sobriedad, lo veo
sentado o muy de mañana recostado en el pavimento. Glup…
Ahora lejos
de entender su vida, me limito a vagar en mis recuerdos, recuerdos llenos tal
vez de tristeza o desesperación. Aun me siguen sus impetuosos e indiferentes
ojos. E enloquecido se dice, e enloquecido me digo y no me había fijado en
ello.
Me halle de
pronto frente al espejo, limitando mi imagen como una fotografía, mis hombros,
mi mentón, mis labios y…
…mis ojos,
eso era, de repente todo era tan claro y traslúcido, tan visible y trasparente,
miedo, circulaba por mis venas atando mis manos. Glup…
Ahhhj,
inhale mientras salía de la profunda tina que parecía no tener fin
absorbiéndome en su interior, por fin entiendo, mi contienda trasciende lo
físico y plantea la enemistad que puedo llegar a tener con migo mismo, este es
el miedo y a la verdad luchare contra él mientras viva sin callar ni un
momento, ese soy yo, y yo… yo soy el miedo.
