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viernes, 22 de noviembre de 2013

"VIRUS PARA UN ELIXIR DE FETUS"

Recostado, lívidamente cómodo; me hallaba en mi habitación. Debo arreglar esa gotera me dije entre dientes formando con la mas leve vocalización las palabras que despedía.
Plash, plut; para muchos hubiese sido todo un infierno pero, para mi era un melódico salpicar que me daba una ligera paz fuera de cualquier detalle que pudiese dar mayor concepto que el ya deducido por mi.
Existe un momento, un momento podría decirse tal vez dudoso, posiblemente un recuerdo frágil y endeble; aquellos segundos previos al tan anhelado estado de adormecimiento y somnolencia; En que las mentes dejan el cuerpo y recorren la infinidad  del espacio y la materia llena de sinapsis y enlaces aleatorios que forman vagos recuerdos sin importar su valor o lo trivial que puedan llegar a ser.
Esa mirada, aquella mirada reflejada en el espejo, me ve, de eso estoy completamente seguro. Un hombre, un hombre con vista divagante y desorbitada en sí mismo en el espejo, de pie contemplando con unos leves aires de demencia sus propios globos oculares o tal vez… solo mira en la profunda abstracción de su rostro, inexpresivo para cualquier ignorante de lo que hace, pero ahora sé que me mira, fija y profundamente.
Sus cejas, creo moldeadas por el oxidado filo de alguna cuchilla, aparentemente escasas para esos ojos que poseía, ahora no recuerdo el color… ese color que daba un tinte algo místico y a la vez  convencional a sus ojos, de seguro no son claros me decía.
De seguro puedo mencionar más de su aspecto, no tarde en hallar en mis intrincados y lívidos recuerdos encontrar de nuevo a aquel hombre; delgado, de mediana estatura y enmarañados risos que cubrían su cabeza.
Cuál es… cuál es su propósito al verse tan penetrantemente en el espejo.
Al descubrir la teoría del caos te das cuenta que todo tiene una explicación de ser y de reaccionar, así que yo podría directa o indirectamente ser el causante o más bien creador de aquel hombre  su carácter, sus temores, sus tristezas, su desesperación, su ira, su ser.
Me ataca, de eso estoy seguro, impactándome con su aspecto, y compleja sobriedad, lo veo sentado o muy de mañana recostado en el pavimento. Glup…
Ahora lejos de entender su vida, me limito a vagar en mis recuerdos, recuerdos llenos tal vez de tristeza o desesperación. Aun me siguen sus impetuosos e indiferentes ojos. E enloquecido se dice, e enloquecido me digo y no me había fijado en ello.
Me halle de pronto frente al espejo, limitando mi imagen como una fotografía, mis hombros, mi mentón, mis labios y…
…mis ojos, eso era, de repente todo era tan claro y traslúcido, tan visible y trasparente, miedo, circulaba por mis venas atando mis manos. Glup…
Ahhhj, inhale mientras salía de la profunda tina que parecía no tener fin absorbiéndome en su interior, por fin entiendo, mi contienda trasciende lo físico y plantea la enemistad que puedo llegar a tener con migo mismo, este es el miedo y a la verdad luchare contra él mientras viva sin callar ni un momento, ese soy yo, y yo… yo soy el miedo.